una canción optimista
la tradición es la transmisión del fuego, no la adoración de las cenizas (G. K Chesterton)
31 marzo 2009
12 marzo 2009
Si me preguntas que es la cuaresma
España se llena en esta época de color violeta; devociones, turismo, fe, colorido, teatro, re-presentación, piedad, costumbre... Podría seguir evocándote sugerencias. Una cosa: ningún símbolo agota la mística de la experiencia humana que busca su redención; nuestros deseos, nunca del todo satisfechos apuntan siempre muy alto ¿dónde estará la fuente que apague tu sed de búsqueda?. Qué te sugiere este video. Me gusta mucho, por eso te lo regalo para que lo disfrutes, y revivas tu propia cuaresma. Ahí está ese dios escondido...
">
">
05 febrero 2009
Para comprender la Biblia
11 noviembre 2008
08 noviembre 2008
30 octubre 2008
28 octubre 2008
¿Pecado Original?
Vivimos inmersos en lo que se ha denominado la cultura de la increencia, en un ambiente en el que el fenómeno religioso ha perdido el protagonismo social de otros tiempos y ha sido relegado a posiciones cada vez menos relevantes. En nombre de la libertad, el hombre rechaza cualquier limitación que le pueda ser impuesta desde instancias “externas” o “superiores”. En ese clima, hablar de la idea del pecado ocasiona importantes rechazos. Si ello es así, todavía puede resultar más difícil intentar explicar el dogma católico del pecado original. En los albores del siglo XXI, ¿es todavía posible seguir hablando del pecado original?
El Pecado Original en Los Albores Del Siglo Xxi
24 octubre 2008
MATRIX. EL PROBLEMA DE LO REAL. CINE PARA EL AULA

El cine siempre ha sido una vía excelente para la reflexión. Con Matrix, una película de estética futurista y sólidas bases filosófico-religiosas, lo es como nunca. Los hermanos Wachowski tomaron ideas de la filosofía de Descartes y las mezclaron con alusiones bíblicas, ideas orientales (como las artes marciales, las letras de la katakana que aparecen cayendo verticalmente, etc.), referencias a otras películas, símbolos, alusiones a libros como Alicia en el País de las Maravillas, fragmentos de la cultura de la Antigua Grecia (el oráculo, Neo, Morfeo). Finalmente, a todo ello le unieron un entorno siniestro y unos protagonistas andróginos vestidos casi siempre de negro. No faltan tampoco los malos (agentes de Matrix) ni la historia de amor entre el protagonista (Neo) y la chica (Trinity) que no sólo es salvada por él sino que también acude a rescatarle en más de una ocasión.>La trilogía Matrix tiene una fuerte base filosófica y cultural. En esta sección te mostramos qué ideas y qué filósofos están vinculados con ella. Proponemos el estudio de dos problemas filosóficos clásicos: LÉELO AQUÍ
20 octubre 2008
Lagrimas en la lluvia
-Veintiseis años de Blade Runner-
"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."
"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."
Eran palabras de Rutger Hauer en Blade Runner, bajo la agobiante lluvia ácida en un Los Ángeles iluminado por el plomizo neón que uniforma el futuro.
Los cines de 1982 ofrecieron dos joyas que, por diferentes motivos, calarían en el espectador y permanecerían en el tiempo. La una, E.T., nos mostraba el lado amable del espacio exterior con un infantilizado personaje con alma de Spielberg. La otra, un genial remix de cine negro con la esencia más pura de la ciencia ficción, era Blade Runner.
Aquí no hay cabida para los ingenuos sentimentalismos. El futuro es árido, oscuro, metafísico.
En el film, de cuyo nacimiento celebramos ahora veinticinco años, se indaga sobre la naturaleza del alma humana y sobre la religión como motor de la existencia. Roy, el androide, busca a un Dios que no es capaz de resolverle duda alguna y por ello, abomina de él. La imagen de su muerte dejando escapar una paloma constituye un icono cinematográfico al mismo nivel de la despedida de Casablanca, aquel Cary Grant arrastrándose huyendo de un avión, el cuchillo y la cortina de la ducha en Psicosis o Vivien Leigh jurando que nunca volverá a pasar hambre.
Detalles así son los que hacen que una película deje casi de serlo para convertirse en un mito.
Blade Runner nos acerca a los Nexus-6, seres robóticos idénticos al hombre y conocidos como Replicantes. Son superiores en fuerza y agilidad -e iguales en inteligencia- a los humanos que los crearon: ese es el comienzo de su desgracia. Al ser usados como esclavos en la exploración y colonización de nuevos planetas, una sangrienta rebelión hace que en la Tierra los declaren fuera de la ley. Serán los policías especiales, Blade Runners, los encargados de “retirar” –curioso subterfugio del lenguaje- a los Replicantes.
El enfrentamiento del hombre con su criatura, y –lo que es más apocalíptico- con las consecuencias de sus acciones devastadoras para el planeta, dará a la película ese tono que impregna cada fotograma y que nos remite a muchas otras historias entre la fuerza creadora del género humano y el despertar a la inteligencia de las criaturas a las que damos vida en una desaforada carrera hacia un progreso indiscriminado: el detective Deckard busca androides amotinados que quieren ser humanos: un guiño a la historia de Shelley, a aquel Frankestein surgido de la mano del hombre, que quiere emular a Dios.
Un cuarto de siglo después, el Apocalipsis no nos ha arrasado todavía, pero el hombre sigue imaginando que todo está a su alcance y que nada escapa a su poder ¿creador o destructor?. El género humano no escarmienta. Quizá sea el planeta quien acabe enviando a los Blade Runners para que terminen con los seres –nosotros-que nada hacemos por mantenerlo a flote. ¿Quiénes serán entonces los replicantes? Nuestra civilización tiene bastante que ver con la que aparece en la pantalla, o no?...
Los cines de 1982 ofrecieron dos joyas que, por diferentes motivos, calarían en el espectador y permanecerían en el tiempo. La una, E.T., nos mostraba el lado amable del espacio exterior con un infantilizado personaje con alma de Spielberg. La otra, un genial remix de cine negro con la esencia más pura de la ciencia ficción, era Blade Runner.
Aquí no hay cabida para los ingenuos sentimentalismos. El futuro es árido, oscuro, metafísico.
En el film, de cuyo nacimiento celebramos ahora veinticinco años, se indaga sobre la naturaleza del alma humana y sobre la religión como motor de la existencia. Roy, el androide, busca a un Dios que no es capaz de resolverle duda alguna y por ello, abomina de él. La imagen de su muerte dejando escapar una paloma constituye un icono cinematográfico al mismo nivel de la despedida de Casablanca, aquel Cary Grant arrastrándose huyendo de un avión, el cuchillo y la cortina de la ducha en Psicosis o Vivien Leigh jurando que nunca volverá a pasar hambre.
Detalles así son los que hacen que una película deje casi de serlo para convertirse en un mito.
Blade Runner nos acerca a los Nexus-6, seres robóticos idénticos al hombre y conocidos como Replicantes. Son superiores en fuerza y agilidad -e iguales en inteligencia- a los humanos que los crearon: ese es el comienzo de su desgracia. Al ser usados como esclavos en la exploración y colonización de nuevos planetas, una sangrienta rebelión hace que en la Tierra los declaren fuera de la ley. Serán los policías especiales, Blade Runners, los encargados de “retirar” –curioso subterfugio del lenguaje- a los Replicantes.
El enfrentamiento del hombre con su criatura, y –lo que es más apocalíptico- con las consecuencias de sus acciones devastadoras para el planeta, dará a la película ese tono que impregna cada fotograma y que nos remite a muchas otras historias entre la fuerza creadora del género humano y el despertar a la inteligencia de las criaturas a las que damos vida en una desaforada carrera hacia un progreso indiscriminado: el detective Deckard busca androides amotinados que quieren ser humanos: un guiño a la historia de Shelley, a aquel Frankestein surgido de la mano del hombre, que quiere emular a Dios.
Un cuarto de siglo después, el Apocalipsis no nos ha arrasado todavía, pero el hombre sigue imaginando que todo está a su alcance y que nada escapa a su poder ¿creador o destructor?. El género humano no escarmienta. Quizá sea el planeta quien acabe enviando a los Blade Runners para que terminen con los seres –nosotros-que nada hacemos por mantenerlo a flote. ¿Quiénes serán entonces los replicantes? Nuestra civilización tiene bastante que ver con la que aparece en la pantalla, o no?...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Así es la labor de la Iglesia en tiempos de coronavirus
La creatividad cristiana llega a límites insospechados y traspasa incluso los gruesos muros de los monasterios para poder ayudar a los afe...
-
PDF la guía sobre la película . Además el sitio oficial de la película . La pasión de Cristo es una película del año 2004 dirigida por M...